¿Mejor escribimos a mano?
mayo 21, 2015

¿Mejor escribimos a mano?

La nueva “era tecnológica” en la que parece que nos estamos sumergiendo y con la que realmente llevamos conviviendo mas de una década, nos lleva a pensar en las posibles ventajas e inconvenientes de la digitalización cada vez mayor de todas las tareas, y en especial las de los niños.

Si bien nos preocupa todo aquello que les rodea, cuando se trata de su formación o su educación, nos paramos un poco más a sopesar los “pros y contras” de lo que estamos haciendo para influir en ésta.

Se han escuchado aprobaciones y reproches de todo tipo en este tema, como el problema que acarrea en la ortografía la abreviatura de los mensajes en los móviles, o la ayuda que ofrecen infinidad de aplicaciones para alumnos con necesidades educativas.

Pues bien, centrándonos en el tema de la caligrafía, se abre un nuevo debate que da pie a opiniones muy diversas por las que una parte de los interesados estaría de acuerdo en que la tecnología fomenta la escritura más rápida y por tanto el aprendizaje de las letras a mayor velocidad, y deja a un lado una actividad arcaica que todos los niños a ciertas edades hemos practicado sin parar, como es la redacción o la practica de la caligrafía, ya que la posibilidad de teclear reduce el esfuerzo y el aburrimiento. Pero, ¿es posible que los aprendizajes se vean afectados por tales cambios?

Esta pregunta se la han hecho antes neurólogos, psicólogos y pedagogos. Todos ellos están de acuerdo en ciertas cosas que fomenta, mejora y desarrolla la escritura a mano. Son por ejemplo, la lluvia de ideas a la hora de redactar una historia, un mejor aprendizaje de la lectura (si, a pesar de estar hablado de escritura, ya que van de la mano en el aprendizaje), potenciación de la memoria, y una mayor atención a la hora de conocer las letras y por tanto un aprendizaje mas profundo de éstas.

Además con la grafomotricidad se desarrollan otras habilidades como la discriminación auditiva y visual, la organización espacio-temporal, la correcta presión y prensión del instrumento de escritura o el dominio de la mano.

Aprender a escribir no solo implica aprender las letras y los números, sino también habilidades como el control motor, la memoria y la capacidad de procesar pensamientos coherentes en un orden lógico.

Estas afirmaciones están avaladas con estudios de neuroimagen de la Universidad de Indiana publicado en «Frontiers in Psychology».

En ellos se muestra como al escribir, las áreas del cerebro que activan son las visuales y motoras, además de las relacionadas con la ortografía, el sonido y el significado de las palabras. Por otro lado las zonas de comprensión y producción del lenguaje y la lectura también se ven afectadas, ambas fundamentales en el aprendizaje de la escritura.

Sin embargo, cuando los niños simplemente teclean las letras, lo que hace su cerebro es limitarse a representar un teclado donde se reflejan los símbolos que utilizan.

Bajo mi punto de vista la mejor elección será aquella que requiera un mayor esfuerzo mental. Aprender a escribir a mano es entonces un esfuerzo complejo, como nos dictaminan diversos profesionales, puesto que las letras que se van a escribir exigen una representación mental de las mismas y hacer por lo tanto un proceso de generalización, puesto que no todos los caracteres son iguales siempre, y de internalización de los rasgos generales de las letras, independientemente de quien las escriba. Si aprendieran a base de letras de imprenta, todos aquellos caracteres que representaran serían los mismos y no llevarían a cabo los procesos anteriormente nombrados.
Este aprendizaje tan profundo se verá reflejado posteriormente en la comprensión lectora que tanto nos hace falta.

Por otro lado, y para no quedarnos sólo en los primeros años de escuela, es bueno tener en cuenta las ventajas que recoge Lupiáñez en la revista «Pychological Science».

Señala que quienes cogen sus apuntes a mano tienen un aprendizaje más profundo de los conceptos, mientras que los que teclean tienen un recuerdo más literal, y por lo tanto menos memoria de los aspectos conceptuales importantes de la clase.
Esto se explica porque al tomar nota a mano no te da tiempo a transcribir literalmente todo lo que se dice, y tu cerebro hace un proceso sintetizador e integrador por el que selecciona lo más importante, y así, a la vez que toma notas, elabora el contenido. Por todo esto, reconoce que intervienen de forma activa bastantes más áreas cerebrales que escribiendo en un teclado.

Pablo Canosa, psicopedagogo y profesor en el Centro Universitario Villanueva de Madrid, defiende también la escritura a mano por la facilidad del recuerdo del texto gracias a la huella motora que dejan los movimientos manuales de la escritura. Explica que así al cerebro le resulta más fácil el posterior reconocimiento de las letras y palabras, y por lo tanto el recuerdo de lo anotado.
Considera tal aprendizaje mejor por ser mas profundo y duradero.

Esta teoría, a día de hoy, lleva a muchos colegios a elaborar sus materiales. Cada vez más centros educativos dan el suficiente peso a la caligrafía como para trabajar con sus alumnos a partir de la escritura de sus propios libros de texto.
La teoría que respalda esta opinión se basa en el aprendizaje de letras y números y en el control motor, la memoria y la elaboración de pensamientos coherentes que se relatan a través de la escritura con orden lógico.

La conclusión a la que llegamos después de leer a muchos profesionales es que la representación de la grafía se fija mucho mejor al escribir a mano.

#educación #estudio #escritura
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